Buenas noches, amigos
Explorando un poco sobre arte virtual, he descubierto algunas cosas interesantes y me ha encantado una, que comparto con vosotros a estas horas de la madrugada. Se trata de Miguel Chevalier, un artista visual francés considerado uno de los pioneros del arte virtual y a quien os recomiendo seguir la pista. La instalación que me ha gustado tanto se llama Tapis magiques, que significa alfombras mágicas:
Se trata de una instalación interactiva que llevó a cabo en una iglesia de Casablanca, en Marruecos. Utiliza sonido y luces para crear patrones y mosaicos multicolores que se van ajustando al movimiento de los espectadores. Así, esta alfombra virtual gigante crea movimientos coreografiados con luz y música de Michel Redolfi.
Creo que podréis apreciarlo mejor viendo un vídeo, que lo disfrutéis! por cierto, en su página de Vimeo hay más vídeos de este artista para quien desee ver más.
Miguel CHEVALIER Tapis magiques 2014 Casablanca (Version courte, short version) from Claude Mossessian on Vimeo.
jueves, 24 de julio de 2014
Miguel Chevalier
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lunes, 7 de julio de 2014
Metamorfosis y Jan Svankmajer
La exposición titulada METAMORFOSIS que ofrece el CCCB (Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona) me ha dejado alucinada. Hacía mucho tiempo que no veía una expo tan estimulante, provocadora e inspiradora. Reúne las obras de cuatro artistas que yo no conocía, sinceramente (había oído algo de los Quay Brothers, pero no había visto nada de su obra):
Ladislas Starewitch (ruso, 1882), pionero en la animación de marionetas.
Jan Svankmajer (checo, 1934), artista multidisciplinar que toca cine de animación, escultura, collages, poesía...
Los hermanos gemelos Quay (norteamericanos, 1947), dueños de un universo oscuro y fantasioso que atrapa.
La palabra que abandera la obra de estas cuatro bestias creativas es imaginación. Una imaginación portentosa. No había visto nada igual... y creo poder decir que cosas, he visto. La exposición comienza con Starewitch y finaliza con los Quay, supongo que por una cuestión cronológica y de influencias los unos sobre los otros.
Nada más empezar el recorrido, uno se topa con un vídeo precioso llamado La reina de las mariposas (La reine des papillons, Starewitch) realizado nada más y nada menos que en 1927, aquí va un pequeño fragmento:
De Starewitch maravilla el tratamiento que hace de las miniaturas y su fascinación por los insectos, para ser cine realizado hace tantísimas décadas asombra la realidad de sus personajes-objetos, les dota de una vida que te hacen quedarte hipnotizado, hasta un palo o una tapa de hojalata adquieren expresiones humanas con una facilidad genial.
Cuando llegamos a la parte de Jan Svankmajer no podía creer lo que se abría ante mis ojos.... he de confesaros que es el que más me gustó. No comprendo cómo semejante artista no es más conocido. Nació en 1934, en Praga, y a lo largo de su vida ha tocado con gracia todas las disciplinas que le ha dado la gana con el fin de expresar su arte surrealista, sugerente y llamativo. Se le conoce más por sus películas hechas con la técnica Stop motion, procedimiento que simula el movimiento de objetos estáticos por medio de numerosas imágenes fijas sucesivas.
En la exposición muestran muchísimos fragmentos de películas suyas, las cuales se pueden ver enteras en el archivo Xcèntric que ofrece el CCCB (súper recomendable). A mí personalmente me impactaron dos. La primera, titulada Little Otik (2000, 125'), me dejó de piedra; narra la historia de una pareja que no tiene hijos y que un día se topa con un pequeño tronco, procedente de un árbol, que acogen como si fuera su hijo. La mujer se lo acaba creyendo, le da el pecho, juega, le hace cosquillas, le corta las uñas...y el padre, desesperado, quiere acabar con él. Mientras, Otik va creciendo y se empieza a alimentar de humanos, a ellos les desborda el asunto y lo encierran en el sótano. Grosso modo, ésta es la historia, está basada en un viejo cuento checoslovaco para niños. Pero lo mejor son las imágenes, es toda una experiencia sensorial que no os podéis perder, en serio.
En segundo lugar, me encantó una película llamada Food (1992, 16'). Estéticamente hablando, la encontré sublime. Parece que no hay límites, nunca sabes qué viene después. Me pareció pura poesía, desde el comienzo hasta el final. Aquí os dejo un fragmento, me da pena no haber grabado más porque la parte protagonizada por las dos cabezas de arcilla me dejó simplemente estupefacta...
Ladislas Starewitch (ruso, 1882), pionero en la animación de marionetas.
Jan Svankmajer (checo, 1934), artista multidisciplinar que toca cine de animación, escultura, collages, poesía...
Los hermanos gemelos Quay (norteamericanos, 1947), dueños de un universo oscuro y fantasioso que atrapa.
La palabra que abandera la obra de estas cuatro bestias creativas es imaginación. Una imaginación portentosa. No había visto nada igual... y creo poder decir que cosas, he visto. La exposición comienza con Starewitch y finaliza con los Quay, supongo que por una cuestión cronológica y de influencias los unos sobre los otros.
Nada más empezar el recorrido, uno se topa con un vídeo precioso llamado La reina de las mariposas (La reine des papillons, Starewitch) realizado nada más y nada menos que en 1927, aquí va un pequeño fragmento:
¿Una orquídea o una mariposa? La bailarina y coreógrafa Loïe Fuller interpreta aquí la famosa danza serpentina, un baile realizado con grandes piezas de seda que se llevó a menudo al cine, en películas frecuentemente coloreadas a mano.
De Starewitch maravilla el tratamiento que hace de las miniaturas y su fascinación por los insectos, para ser cine realizado hace tantísimas décadas asombra la realidad de sus personajes-objetos, les dota de una vida que te hacen quedarte hipnotizado, hasta un palo o una tapa de hojalata adquieren expresiones humanas con una facilidad genial.
Cuando llegamos a la parte de Jan Svankmajer no podía creer lo que se abría ante mis ojos.... he de confesaros que es el que más me gustó. No comprendo cómo semejante artista no es más conocido. Nació en 1934, en Praga, y a lo largo de su vida ha tocado con gracia todas las disciplinas que le ha dado la gana con el fin de expresar su arte surrealista, sugerente y llamativo. Se le conoce más por sus películas hechas con la técnica Stop motion, procedimiento que simula el movimiento de objetos estáticos por medio de numerosas imágenes fijas sucesivas.
En la exposición muestran muchísimos fragmentos de películas suyas, las cuales se pueden ver enteras en el archivo Xcèntric que ofrece el CCCB (súper recomendable). A mí personalmente me impactaron dos. La primera, titulada Little Otik (2000, 125'), me dejó de piedra; narra la historia de una pareja que no tiene hijos y que un día se topa con un pequeño tronco, procedente de un árbol, que acogen como si fuera su hijo. La mujer se lo acaba creyendo, le da el pecho, juega, le hace cosquillas, le corta las uñas...y el padre, desesperado, quiere acabar con él. Mientras, Otik va creciendo y se empieza a alimentar de humanos, a ellos les desborda el asunto y lo encierran en el sótano. Grosso modo, ésta es la historia, está basada en un viejo cuento checoslovaco para niños. Pero lo mejor son las imágenes, es toda una experiencia sensorial que no os podéis perder, en serio.
Junto al vídeo de Food, están colgados unos cuantos retratos en collage que muestran un rostro esencialmente, pero si te acercas ves que lo componen un montón de cuerpos humanos desnudos. La serie es de unos 5 cuadros, si no recuerdo mal. Impresionantes. También hay retratos con rostros formados por distintas frutas, muy vistosos. Poco después, el visitante se encuentra en una sala enorme llena de los objetos, esculturas, piezas artísticas que van asombrando a uno mientras pasea a su alrededor. Te pueden gustar más o menos, pero sin duda es de un talento creativo y una fantasía desbordante.
A Svankmajer le interesan enormemente las cosas, los objetos. Va buscando y coleccionando cosas allá por donde fuere, por tiendas raras, anticuarios, en países diferentes, seleccionando minuciosamente cada objeto que desea que aparezca en sus películas. Es un artista curioso, observador, riguroso, y con las ideas muy claras:
"Para mí, los objetos siempre han estado más vivos que las personas. Y es que la memoria de los objetos es más larga que la memoria humana, que está limitada por la mortalidad. Según la tipología de Erich Fromm, yo soy un típico necrófilo. me gustan las cosas viejas, no porque sean viejas, sino porque fueron testigos de emociones, situaciones y actos de personas cuando éstas se encontraban bajo tensión emocional. Tocándolos, las personas cargaron los objetos de emoción. Yo me dedico a coleccionar esos objetos, les doy un papel protagonista en mis películas e intento evocar la emoción sensual a través del cine."
Cuando llegas a la última parte de la exposición, que corresponde a los Quay brothers, uno ya está o bien agotado visualmente o ávido de más artillería creativa. Yo tuve que ir dos días (la entrada permite dos días consecutivos) porque me cerraban; quien vaya a verla, recomiendo que vaya con tiempo pues los minutos vuelan y si quieres ver la expo bien, necesitas unas tres horas seguro.
Los hermanos Quay son grandes amantes de los objetos olvidados y de lo diminuto, no hay más que ver sus creaciones, su universo lúgubre y al detalle. Sus obras han sido inspiradas por artistas europeos, sobre todo autores polacos y checos (entre ellos, Bruno Schulz, Kafka y Svankmajer).
Os muestro aquí uno de los fragmentos que más me gustaron, Stille nacht 3. Tales from the Vienna Woods (1993, 4'):
Por no alargarme demasiado y dejando espacio para la imaginación del espectador (no voy a desgranar toda la expo, no os preocupéis) voy a terminar con una cita de Edgar Allan Poe, que me gustó mucho, y que creo que cierra estupendamente esta entrada:
"Aquel que nunca se ha desmayado no descubrirá extraños palacios y caras fantásticamente familiares en las brasas del carbón; no contemplará, flotando en el aire, las melancólicas visiones que la mayoría no es capaz de ver; no meditará mientras respira el perfume de una nueva flor; no sentirá exaltarse su mente ante el sentido de una cadencia musical que jamás había llamado antes su atención."
No dejéis de ir, pasaréis un buen rato, os lo aseguro: ¡¡¡muy recomendable!!!
martes, 17 de junio de 2014
How to make books
Como amante y entusiasta de los libros y las manualidades, hace tiempo me compré un libro estupendo, que me costó bastante encontrar:
Es un libro que te explica, como su propio nombre indica, cómo hacer libros. Con tus propias manos, de forma artesanal. Te da varias opciones, libritos modestos a partir de una única hoja, libros-acordeón, cosidos a lo japonés, de tela, de cartón, fanzines, a base de collages, etc.
Os puedo asegurar que, aunque el lector finalmente decida no realizar ninguno, es un libro que proporciona un placer inmenso de solo mirarlo y de la edición tan bonita y visual que han hecho.
Lo tenía abierto, sobre una de mis estanterías, buscando el momento ideal para llevar a cabo alguna de sus ideas, y finalmente la semana pasada encontré la excusa perfecta.
Celebraba muchos años con mi pareja y no sabía qué regalarle. Había escrito un poema para él pero no me parecía suficiente, y prefiero siempre un regalo emocional y hecho con las manos que no ir a una tienda y gastarme el dinero sin más. En fin, más allá de mis costumbres y manías, decidí que era el momento idóneo de estrenar el libro. Tenía visitas en casa, por lo que no disponía de demasiado tiempo. Elegí realizar un instant book, ya que sólo tenía un poema de 47 versos y alguna imagen.
El primer paso era hacerme con un papel de medidas A4-A3 (no demasiado pequeño, porque si no, las páginas serán demasiado pequeñas). Las instrucciones empezaban así:
A. Dobla el papel a lo largo y ábrelo.
B. Dobla el papel horizontalmente.
C. Tal y como está, dobla cada uno de los finales abiertos, como muestra la imagen.
D. Abre las partes dobladas y corta a lo largo del centro, dejando los dos lados centrales abiertos por la mitad.
E. Agarrando ambos lados del centro desde la hendidura o corte, mueve la pieza abriendo y cerrando.
F. Dóblalo en forma de libro
La idea es que, como el librito resultante se puede leer, abrir, crear, disfrutar, desde ambos lados del papel que hemos utilizado, escojamos un papel bonito, vistoso, que nos guste por ambos lados, o si no, un buen papel base para pegar otras cosas encima.
Yo elegí un papel grueso de forma cuadrada que había comprado en un viaje y que estaba impreso con patrones vegetales por ambos lados.
Una vez hecha la forma, siguiendo los pasos obedientemente, me puse a pegar los versos de mi poema, aventurando con diferentes tamaños para darle más juego y más vistosidad.
El resultado final me quedó así y he tardado 1,45 horas:
![]() |
HOW TO MAKE BOOKS-Fold, cut & stitch your way to a one-of-a-kind book
Esther K. Smith- Potter Craft
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Es un libro que te explica, como su propio nombre indica, cómo hacer libros. Con tus propias manos, de forma artesanal. Te da varias opciones, libritos modestos a partir de una única hoja, libros-acordeón, cosidos a lo japonés, de tela, de cartón, fanzines, a base de collages, etc.
Os puedo asegurar que, aunque el lector finalmente decida no realizar ninguno, es un libro que proporciona un placer inmenso de solo mirarlo y de la edición tan bonita y visual que han hecho.
Lo tenía abierto, sobre una de mis estanterías, buscando el momento ideal para llevar a cabo alguna de sus ideas, y finalmente la semana pasada encontré la excusa perfecta.
Celebraba muchos años con mi pareja y no sabía qué regalarle. Había escrito un poema para él pero no me parecía suficiente, y prefiero siempre un regalo emocional y hecho con las manos que no ir a una tienda y gastarme el dinero sin más. En fin, más allá de mis costumbres y manías, decidí que era el momento idóneo de estrenar el libro. Tenía visitas en casa, por lo que no disponía de demasiado tiempo. Elegí realizar un instant book, ya que sólo tenía un poema de 47 versos y alguna imagen.
El primer paso era hacerme con un papel de medidas A4-A3 (no demasiado pequeño, porque si no, las páginas serán demasiado pequeñas). Las instrucciones empezaban así:
A. Dobla el papel a lo largo y ábrelo.
B. Dobla el papel horizontalmente.
C. Tal y como está, dobla cada uno de los finales abiertos, como muestra la imagen.
D. Abre las partes dobladas y corta a lo largo del centro, dejando los dos lados centrales abiertos por la mitad.
E. Agarrando ambos lados del centro desde la hendidura o corte, mueve la pieza abriendo y cerrando.
F. Dóblalo en forma de libro
La idea es que, como el librito resultante se puede leer, abrir, crear, disfrutar, desde ambos lados del papel que hemos utilizado, escojamos un papel bonito, vistoso, que nos guste por ambos lados, o si no, un buen papel base para pegar otras cosas encima.
Yo elegí un papel grueso de forma cuadrada que había comprado en un viaje y que estaba impreso con patrones vegetales por ambos lados.
Una vez hecha la forma, siguiendo los pasos obedientemente, me puse a pegar los versos de mi poema, aventurando con diferentes tamaños para darle más juego y más vistosidad.
El resultado final me quedó así y he tardado 1,45 horas:
viernes, 17 de enero de 2014
Anuncios necesarios
AXE PEACE | Make Love, Not War (Official :60)
En estos tiempos de sobreinformación, noticias sesgadas de medios de comunicación dependientes y sociedad intoxicada de la avalancha de mensajes vía webs, media, redes sociales, etc, cada vez se ve más mermada nuestra capacidad para discernir, para saber quedarnos con lo relevante y valioso, ya sea para el conocimiento como para nuestras emociones.
Es verdad que los anuncios de publicidad emocional empiezan a hacerse algo cansinos _debo confesar que siempre me enternecen_ y que los pobres creativos se deben devanar los sesos para dar con la fórmula que conecte ipso facto con el espectador. Aquí os dejo un anuncio que me ha encantado, por sencillo, por su mensaje claro y certero (nunca nos cansa la máxima jipi de MAKE PEACE, NO WAR), por su fotografía y por lo apropiado y actual que resulta hoy en día.
En estos tiempos de sobreinformación, noticias sesgadas de medios de comunicación dependientes y sociedad intoxicada de la avalancha de mensajes vía webs, media, redes sociales, etc, cada vez se ve más mermada nuestra capacidad para discernir, para saber quedarnos con lo relevante y valioso, ya sea para el conocimiento como para nuestras emociones.
Es verdad que los anuncios de publicidad emocional empiezan a hacerse algo cansinos _debo confesar que siempre me enternecen_ y que los pobres creativos se deben devanar los sesos para dar con la fórmula que conecte ipso facto con el espectador. Aquí os dejo un anuncio que me ha encantado, por sencillo, por su mensaje claro y certero (nunca nos cansa la máxima jipi de MAKE PEACE, NO WAR), por su fotografía y por lo apropiado y actual que resulta hoy en día.
miércoles, 8 de enero de 2014
Elogio del torpe primer beso
De lo que más me entretiene en el mundo es coger revistas viejas acumuladas y, con el propósito de tirarlas y deshacerme de ellas para siempre tratando inútilmente de que no colonicen y habiten más km2 de mi hogar, recortar imágenes, números, palabras, ideas, como material de collage. Me parece un crimen tirar papel de cualquier tipo a la basura sin antes desgranarlo visualmente a ver si algo me sirve como materia prima para posteriores fotomontajes caseros.
Pues en ello estaba, cuando me he topado con una edición de El Duende del año 2009 dedicada a los besos. Sin poder evitarlo, me la he leído entera. Es lo que tiene acumular, que luego tardas siglos en tirar...me distraigo con cada maldito artículo!
Aquí comparto con vosotros un "Elogio del torpe primer beso" escrito por Andrés Barba, que me ha gustado y me ha hecho viajar a la adolescencia. He eliminado algún párrafo por no eternizarlo, pero recomiendo su lectura:
De los besos quizá se podrían sostener todas las afirmaciones posibles, de los primeros besos no tantas. De los besos atropellados, de los que caen por su propio peso, de los que han precisado cierta dosis etílica previa para terminar de lanzarse, de los muy deseados y de los que ocurren como los accidentes o como los tropezones _uno se vuelve y ahí estaba: el beso_, de los mentirosos o de los lúbricos, primeros todos, cuando se dan por primera vez -como las familias felices de Tolstoi- tienen algo en común. Hay como un batiburrillo inicial de largas costumbres. Ni el mismo chiste hace gracia a las mismas personas ni hay dos seres en este planeta que besen idéntico, pero cuando uno besa a alguien por primera vez tira, como quien dice, de lo primero que conoce, o de lo que le ha funcionado casi siempre. Como es de prever que la otra persona está haciendo lo mismo lo más corriente es que se produzca un desacuerdo. No un gran desacuerdo, sino más bien un desacuerdo minúsculo y patoso, que es parte integrante y fundamental de la gracia del primer beso y que consiste sobre todo en una dolorosa arritmia: cuando uno gira la cabeza hacia un lado la otra hace lo mismo, pero no hacia el lado opuesto sino hacia el mismo, por lo que parece más una coreografía de Bonnie M que un beso en condiciones, basta que uno entreabra los los labios para que la otra los cierre, o que los cierre uno para que ella los abra, y hasta hay ocasiones en que uno tiene la sensación de que en esa boca que se besa por primera vez todo es dientes, dientes por todas partes (no hay enemigo más furibundo del primer beso que los dientes) o que se ha llevado -como en los cuentos- la lengua el gato, o alguien que no es el gato.
Otro enemigo furibundo del primer beso es la nariz. Quien tiene una nariz como Dios manda ha de estar muy pendiente. La nariz puede muy fácilmente chocar con la otra nariz (o no caber en lugar alguno, porque las narices, cuando se besa, en algún lugar tienen que meterse las pobres, no van a desaparecer), pueden también irse directas al ojo de la incauta (por eso las mujeres siempre cierran los ojos cuando besan por primera vez, no es romanticismo: es miedo) o pueden sencillamente molestar, porque las narices molestan también, a su triste y nasal manera.
Pero el primer beso nos guarda muchas sorpresas aún. Tal vez la menor de todas no sea la extrañeza que produce comprobar una y mil veces lo mucho que cambia una cara vista tan de cerca. Tal vez por eso cierren las chicas los ojos: para no tener que verlo. A veces los cambios son tan sorprendentes que uno se pregunta si no le habrán cambiado a uno la persona en el último segundo. Hay gente que gana en la microdistancia y gente que pierde casi todos sus puntos. Basta, en cualquier caso, con cerrar los ojos y quererla por lo que es, o lo que esperamos que sea, o lo que fue cuando era niña pequeña y no hacía nada malo.
Pero la gran asignatura pendiente del primer beso, qué duda cabe, es el gusto. Cada uno tiene el suyo -su gusto y sus gustos- y jamás se debería olvidar que igual que las personas saben, nosotros también les sabemos a otras personas, tal vez no siempre no todo lo bien que nos gustaría. Yo soy un gran fan -en los primeros besos- de los gustos inesperados. Y es que el gusto -como el tamaño de ciertas cosas- son siempre la gran sorpresa y el lugar en torno al que se genera el mayor número de expectativas. Son también los grandes delatores del alcohol ingerido o los pitillos fumados, pero hay que ser indulgente con los sabores nuevos.
El primer beso será siempre esa criatura retráctil y un poco patosa. Si se parece más a un golpe que a una carantoñano es desde luego culpa suya, ni quizá nuestra. Y es que si cada uno vive como puede no es menos cierto que cada cual besa también como Dios le da a entender. O al menos la primera vez.
Pues en ello estaba, cuando me he topado con una edición de El Duende del año 2009 dedicada a los besos. Sin poder evitarlo, me la he leído entera. Es lo que tiene acumular, que luego tardas siglos en tirar...me distraigo con cada maldito artículo!
Aquí comparto con vosotros un "Elogio del torpe primer beso" escrito por Andrés Barba, que me ha gustado y me ha hecho viajar a la adolescencia. He eliminado algún párrafo por no eternizarlo, pero recomiendo su lectura:
De los besos quizá se podrían sostener todas las afirmaciones posibles, de los primeros besos no tantas. De los besos atropellados, de los que caen por su propio peso, de los que han precisado cierta dosis etílica previa para terminar de lanzarse, de los muy deseados y de los que ocurren como los accidentes o como los tropezones _uno se vuelve y ahí estaba: el beso_, de los mentirosos o de los lúbricos, primeros todos, cuando se dan por primera vez -como las familias felices de Tolstoi- tienen algo en común. Hay como un batiburrillo inicial de largas costumbres. Ni el mismo chiste hace gracia a las mismas personas ni hay dos seres en este planeta que besen idéntico, pero cuando uno besa a alguien por primera vez tira, como quien dice, de lo primero que conoce, o de lo que le ha funcionado casi siempre. Como es de prever que la otra persona está haciendo lo mismo lo más corriente es que se produzca un desacuerdo. No un gran desacuerdo, sino más bien un desacuerdo minúsculo y patoso, que es parte integrante y fundamental de la gracia del primer beso y que consiste sobre todo en una dolorosa arritmia: cuando uno gira la cabeza hacia un lado la otra hace lo mismo, pero no hacia el lado opuesto sino hacia el mismo, por lo que parece más una coreografía de Bonnie M que un beso en condiciones, basta que uno entreabra los los labios para que la otra los cierre, o que los cierre uno para que ella los abra, y hasta hay ocasiones en que uno tiene la sensación de que en esa boca que se besa por primera vez todo es dientes, dientes por todas partes (no hay enemigo más furibundo del primer beso que los dientes) o que se ha llevado -como en los cuentos- la lengua el gato, o alguien que no es el gato.
Otro enemigo furibundo del primer beso es la nariz. Quien tiene una nariz como Dios manda ha de estar muy pendiente. La nariz puede muy fácilmente chocar con la otra nariz (o no caber en lugar alguno, porque las narices, cuando se besa, en algún lugar tienen que meterse las pobres, no van a desaparecer), pueden también irse directas al ojo de la incauta (por eso las mujeres siempre cierran los ojos cuando besan por primera vez, no es romanticismo: es miedo) o pueden sencillamente molestar, porque las narices molestan también, a su triste y nasal manera.
Pero el primer beso nos guarda muchas sorpresas aún. Tal vez la menor de todas no sea la extrañeza que produce comprobar una y mil veces lo mucho que cambia una cara vista tan de cerca. Tal vez por eso cierren las chicas los ojos: para no tener que verlo. A veces los cambios son tan sorprendentes que uno se pregunta si no le habrán cambiado a uno la persona en el último segundo. Hay gente que gana en la microdistancia y gente que pierde casi todos sus puntos. Basta, en cualquier caso, con cerrar los ojos y quererla por lo que es, o lo que esperamos que sea, o lo que fue cuando era niña pequeña y no hacía nada malo.
Pero la gran asignatura pendiente del primer beso, qué duda cabe, es el gusto. Cada uno tiene el suyo -su gusto y sus gustos- y jamás se debería olvidar que igual que las personas saben, nosotros también les sabemos a otras personas, tal vez no siempre no todo lo bien que nos gustaría. Yo soy un gran fan -en los primeros besos- de los gustos inesperados. Y es que el gusto -como el tamaño de ciertas cosas- son siempre la gran sorpresa y el lugar en torno al que se genera el mayor número de expectativas. Son también los grandes delatores del alcohol ingerido o los pitillos fumados, pero hay que ser indulgente con los sabores nuevos.
El primer beso será siempre esa criatura retráctil y un poco patosa. Si se parece más a un golpe que a una carantoñano es desde luego culpa suya, ni quizá nuestra. Y es que si cada uno vive como puede no es menos cierto que cada cual besa también como Dios le da a entender. O al menos la primera vez.
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martes, 31 de diciembre de 2013
La asquerosa nostalgia cada fin de año
Me paso el año leyendo novedades, poemas y libros que caen en mis manos, me recomiendan o que descubro yo misma en las peligrosas librerías (peligrosas para el bolsillo, maldigo) y siempre me ocurre que los últimos días del año me da por releer poetas y escritores que me acompañan desde el principio de los tiempos.
Este diciembre no he podido separarme de Whitman, quizá haya sido por mi estado emocional y las circunstancias angustiosas que me han acompañado este mes frío, pero siempre vuelvo al Canto a mí mismo que tanto me gusta. Leerlo es como pisar la hierba fresca en un campo verde improvisadamente (esas veces que uno va en coche, ve una pradera verde y seductora y no puede evitar parar...) o como volver a mi casa en Vitoria y refugiarme del mundo bajo la manta.
Me celebro y me canto a mí mismo.
Y lo que yo diga ahora de mí, lo digo de ti,
porque lo que yo tengo lo tienes tú
y cada átomo de mi cuerpo es tuyo también.
Vago... e invito a vagar a mi alma.
Vago y me tumbo a mi antojo sobre la tierra
para ver cómo crece la hierba del estío.
Mi lengua y cada molécula de mi sangre nacieron
aquí,
de esta tierra y de estos vientos.
...
Me gusta sentir el empuje amoroso de las raíces
al través de la tierra,
el latido de mi corazón,
la sangre que inunda mis pulmones,
el aire puro que los orea
en inspiraciones y espiraciones amplias.
Me gusta olfatear las hojas verdes
y las hojas secas,
las rocas negruzcas de la playa
y el heno que se apila en los pajares.
Me gusta oír el escándalo de mi voz, forjando palabras
que se pierden en los remolinos del viento.
Me gusta besar,
abrazar
y alcanzar el corazón de todos los hombres con mis brazos.
FELIZ AÑO, AMIGOS.
Este diciembre no he podido separarme de Whitman, quizá haya sido por mi estado emocional y las circunstancias angustiosas que me han acompañado este mes frío, pero siempre vuelvo al Canto a mí mismo que tanto me gusta. Leerlo es como pisar la hierba fresca en un campo verde improvisadamente (esas veces que uno va en coche, ve una pradera verde y seductora y no puede evitar parar...) o como volver a mi casa en Vitoria y refugiarme del mundo bajo la manta.
Me celebro y me canto a mí mismo.
Y lo que yo diga ahora de mí, lo digo de ti,
porque lo que yo tengo lo tienes tú
y cada átomo de mi cuerpo es tuyo también.
Vago... e invito a vagar a mi alma.
Vago y me tumbo a mi antojo sobre la tierra
para ver cómo crece la hierba del estío.
Mi lengua y cada molécula de mi sangre nacieron
aquí,
de esta tierra y de estos vientos.
...
Me gusta sentir el empuje amoroso de las raíces
al través de la tierra,
el latido de mi corazón,
la sangre que inunda mis pulmones,
el aire puro que los orea
en inspiraciones y espiraciones amplias.
Me gusta olfatear las hojas verdes
y las hojas secas,
las rocas negruzcas de la playa
y el heno que se apila en los pajares.
Me gusta oír el escándalo de mi voz, forjando palabras
que se pierden en los remolinos del viento.
Me gusta besar,
abrazar
y alcanzar el corazón de todos los hombres con mis brazos.
FELIZ AÑO, AMIGOS.
viernes, 29 de noviembre de 2013
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