domingo, 5 de mayo de 2013

Por mucho que la gente deje de creer en lo que le rodea, yo no tengo remedio.

Creo.


Creo a pesar de todo.
Creo a pesar del desasosiego.
Creo a pesar del fatalismo y las negras noticias cada mañana.
Creo que estamos por encima de todo; excepto del sistema, que nos engulle.

Creo en la razón.
Creo en el esfuerzo.
                       Los corazones son fuertes y los cuerpos
                       resistentes [mucho más de lo que uno piensa].
Creo en la naturaleza humana.
Creo en la bondad, tan castigada.
Creo en los abrazos furiosos.
Creo en este mundo extraordinario.

Creo en la vida.

Y tristemente la maldigo por creer tan a ciegas en ella.

lunes, 25 de marzo de 2013

Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo.


Con esta cita de Pablo Neruda que siempre me ha encantado por lo mucho que dice con pocas palabras, me gustaría hoy dedicar mi entrada a lo que más amo, a lo que más me emociona, a lo que me remueve por dentro si no lo hago, a lo que me fascina y me agita cuando sí: VIAJAR.

Llevamos ahora semanas decidiendo nuestro próximo destino. Es de los momentos más intrigantes, ya que de todo el mapa global, nos tenemos que decidir por un país, una zona, una aventura. ¿Qué nos apetece? ¿Qué zona no hemos explorado aún? Es una tarea compleja, sobre todo, cuando a uno el mundo entero le atrae. Me podría ir a cualquier lugar, cualquier punto terráqueo me apetece.
Puedo asegurar que antes de un viaje, se apodera de nosotros una especie de estado febril. Hablo de nosotros porque los viajeros somos como un gremio, una tribu, un clan de yonkis adorando este vicio incansable. Nos tiramos el año trabajando y dinero ahorrando, empapándonos de libros, foros y recomendaciones, tantas ansiedades y nervios, tantas ilusiones y sueños....

Tantas expectativas......

Tanta curiosidad......


Y (CASI) SIEMPRE TODO SUPERA CON CRECES LO IMAGINADO.


Es increíble cómo una persona cambia de piel y de alma cuando se convierte en viajera. Cómo se transforma, cómo lo que ayer parecía importante hoy es totalmente irrelevante. Cómo poco a poco la libertad se cierne sobre nosotros y la abrazamos ligeramente desconfiados porque nunca la hemos llegado a conocer del todo y no estamos seguros de que sea ella.


Cuando viajé 5 meses por Latinoamérica, en un viaje tan largo, percibí que la persona que era los primeros días de viaje se perfila sólo de reojo en la que me convertí la décima semana. Cómo se relaja el cuerpo, cómo se agudiza la vista, cómo cosquillea el corazón. Nos volvemos vulnerables a cualquier mirada, palabra o gesto. La menor situación nos causa regocijo, los ojos no descansan paseándose de escena o paisaje sorprendente a otra/o…. cada montaña o volcán, cada océano o lago, cada amanecer….. cada día es una aventura y un placer indescriptible.


Una noche en México miramos al cielo y descubrimos que la luna en esa parte de la Tierra es diferente, es achatada. Y quizá su color sea más marfil. Aquella noche nos dimos cuenta de que no sólo la luna sería diferente en aquellos países. La mirada de la gente, el color del mar, el grosor de los árboles, el caos de las ciudades, la tranquilidad de los lugareños, la inocencia perdida de los niños, la quietud majestuosa de los volcanes, lo impenetrable de los bosques, la belleza que irradia cada trozo de tierra y cielo!

A veces nos sentábamos en una plaza o en un lugar perdido y observábamos en silencio con las manos entrelazadas, viendo el mundo al desnudo, sintiendo toda su fuerza.


No sirven las palabras. Son vivencias que se pegan al alma.

Nos agitan y conmueven. Vivencias que embellecen, que abruman.

Desde el primer día del viaje uno se convierte en nómada, un espíritu que crece cada minuto y contagia a cada punta de su cuerpo. Sé que este ansia por conocer nuevos mundos y culturas no se irá a dormir nunca.
A mí al menos ya me ha corrompido.


miércoles, 13 de marzo de 2013

Asociaciones incongruentes


Seguro que todos hemos experimentado alguna vez la aparatosa situación de decir una cosa cuando queríamos decir otra, que era la que verdaderamente estábamos pensando. 

Sí, el cerebro nos juega malas pasadas y, aunque en muchas ocasiones este error tenga su fundamento en nuestra propia consciencia, no deja de sorprendernos y, cuando menos, hacernos reflexionar sobre estas extrañas e inesperadas asociaciones mentales.


Yo no abuso tampoco de encontrarme en semejante lance, pero me ocurre algo bien curioso: asocio palabras que no tienen nada que ver, ni semántica ni fonéticamente hablando.






BUFANDA - ALFOMBRA



Es curioso. De hecho creo que nunca lo he contado por escrito, pero me ocurre algo bien extraño con la palabra "bufanda". Cada vez que mi cerebro piensa en ella y mis labios van a pronunciarla, me sale la palabra "alfombra".
¿No es bestial? ¿No es para alarmarse? jajajaja.


Me lleva pasando al menos unos 10 años y me he devanado los sesos pensando en qué ha podido provocar esta asociación tan poco habitual, tan poco común, ..., tan ridícula, vamos.

Las primeras veces me he llegado a alarmar, pues me encontraba en mi caos cotidiano habitual, siempre con prisas, buscando como una loca las llaves o la bufanda para salir de casa, y en un ataque de nerviosismo neurótico (que llego tarde, que llego tarde) han salido de mi boca los gritos: 


¿Dónde cóño está mi alfombra????? 
¿Has visto mi alfombra roja por algún lado???

Sí, la escena es absurda. Creo que ya pertenece a mi idiosincrasia. No me suele ocurrir al revés: pensar en alfombra y que me salga bufanda, pero estoy asumiendo que ya no puedo corregirlo, es como si se hubiera creado un vínculo irrompible entre estas palabras y se haya instalado cual parásito en mí, debiendo acogerlo yo para siempre. Ya vivo con ello.

Otra asociación que me ha ocurrido bastante a menudo ha sido la de :

COLLAR - CONCIERTO


Y también me acuerdo de momentos antes de salir, preguntando a mi hermana:

¿Qué concierto me pongo: éste o el otro? 
Me he comprado un concierto precioso, es un concierto estilo africano....

Como os imaginaréis son situaciones hilarantes que crean asombro y yo, la mayoría de las veces, ni me entero de lo que acabo de decir hasta no ver la reacción de quien está conmigo.
De todos modos, dramas fuera, no considero el problema tan grave, me consuelo con que no se trata de palabras desagradables, al menos no como para perder energía en preocuparme en exceso.

Siempre podía haber sido peor!!!!  o no?




jueves, 21 de febrero de 2013




















Por las mañanas

Por las mañanas,
bien temprano,
al mirar el cielo de Barcelona,
limpio, bello, infinito,
siento unos deseos
incontenibles
de comerme el mundo.


Por las noches,
lucho por que éste
no me coma a mí.

lunes, 21 de enero de 2013

Ir o dejarse llevar


Sufro el síndrome de Diógenes desde adolescente, siempre he tendido a acumular cantidad de desperdicios domésticos, más concretamente recortes, imágenes arrancadas de revistas, tickets, servilletas dibujadas, pósters de la calle, objetos inclasificables, retazos de periódicos, y toda índole de residuos gráficos y papeles varios.
Este fin de semana me llevé conmigo a la montaña una caja para ojearla y descubrí un texto que me gustó mucho y que escribió alguien muy acertado, con quien, huelga decir, me he sentido muy muy identificada. Mis disculpas al autor, el recorte estaba rasgado y la firma ausente.

"Cuando vives sin hacerte preguntas, tu vida la conducen las respuestas ajenas. Renuncias a tu propio aire, despliegas tus velas a brisas, ventoleras y huracanes de otros y pierdes tu propio rumbo. Y al final descubres que vas hacia donde ellos te quieren llevar.

Hacerse preguntas sin temer y sin temor es el despegue de la libertad y el gran vuelo del intelecto.

¿Por qué este hombre o esta mujer? ¿Por qué llevar este concreto estilo de vida sabiendo que hay otros posibles? ¿Por qué estas rutinas? ¿Por qué tantos amigos tan poco amigables? ¿Y por qué tan poco amigo realmente amigo? ¿Por qué esta bandera? ¿Por qué una bandera? ¿Por qué este dios? ¿Por qué aquel dios? ¿Por qué esta lucha? ¿Por qué tanta ansiedad? ¿Por qué tanta necesidad?

Alguna que otra vez, cuando llega la noche y las urgencias oscurecen, no hay nada más enriquecedor que ser espeleólogo de uno mismo: desconectar de la caja tonta para tratar de iluminar esa maravillosa, profunda y sorprendente caja negra que es nuestro cerebro.

Allí estás, tú esperándote a ti. Frente a frente ante un espejo excepcional, el único capaz de reflejar tu propia imagen en todas sus dimensiones y relieves.

Sólo eres realmente libre cuando has encontrado las respuestas a tus grandes porqués y puedes vivir de forma consecuente con ellos. Porque la libertas es la luz que te permite sentirte y ser tú mismo mientras respetas a los demás".

Ya es medianoche. Voy a bucear en mi cueva, es la hora perfecta.

^.^

viernes, 4 de enero de 2013

En la terraza del MNAC

4 de la tarde de viernes.

Café con leche largo de café y con sacarina. Mucha sacarina. No sé porqué me empeño en sustituir el azúcar por sacarina... como si las montañas de sacarina evitaran algo...
He venido a ver la exposición "Las artes de Piranesi" al Caixafórum y ya me he acercado aquí, parada obligatoria. Tenía ganas de ver esta exposición desde octubre y entre una cosa y otra no había encontrado el momento.

Aunque nunca es el momento.

Nos hallamos sumidos en toneladas de deberes diarios que nos someten a esa rutina impenitente, a ese "estar al tanto de todo", agenda completa, amigos cuidados, casa en orden, cuentas que no cojeen, familia telefoneada, pareja contenta y tus propias necesidades en la bolsa de la ropa sucia, abandonadas...
Me exaspera no tener tiempo para todo. Sé que no puedo abarcar todo, pero finalmente asumo que, resumiendo y simplificando, se trata de

elegir

Tengo una tarde libre y he de elegir entre un montón de deberes, responsabilidades y deseos, apetencias. Hoy he cerrado la puerta a los primeros y me he venido hasta el MNAC, en lo alto de Montjuic. Y me estoy tomando mi café con leche con sacarina sentada en la terraza, viendo unas vistas de Barcelona que me emocionan.

Por cierto, el café ya está frío; tengo esa extraña debilidad (por lo visto, heredada... gracias, papá).
Pero entre las nubes irreales que salpican hoy el cielo, ha asomado el sol. Estamos salvados, la estampa barcelonesa se ilumina.

viernes, 21 de diciembre de 2012

T R A Y E C T O S


Segundos
minutos
semanas
lustros
ausencias en autobús
me siento no estar
en ninguna parte
en ningún espacio
concreto
cuando me traslado
cuando voy
de un punto A
a un punto B

Al hacerlo y al sentirme
entre dos puntos
partida y destino
es como si mi cuerpo se tornase
inmaterial
Son mis momentos
mis momentos de no pertenecer
a ningún sitio
mas perteneciendo
al mundo entero,
de entregarme al paisaje,
de sumergirme en
el maravilloso territorio de la mente.

Me siento viajar doble
No lo cambio por nada

La plenitud del viajero
Esa capacidad para sentirse
camino,
tierra y cielo
Ese mirar más allá

No importan esas horas de autobús,
tren o pájaro al viento.
No importan
Son horas que tienen su sentido,
que recomponen,
que avivan el pensamiento,
que imaginan,
que mueven mariposas por dentro,
ansiando el destino.
Siempre nos espera algo
Siempre hay sorpresas
Cuando llegas a ese punto B,
ya estás en alguna parte
Se acabó el emocionante trayecto.